Tiene dos detalles que no suelen venir juntos. El primero: una manija bajo el asiento para ajustar la dureza del balanceo, así que el respaldo cede lo que tú decidas y no lo que venga de fábrica. El segundo: el reposacabezas y el soporte lumbar son desmontables, útil si eres de los que el cabecero les molesta en las cervicales.
El lumbar se mueve unos 3 cm y el reposacabezas se ajusta en altura y en ángulo. El respaldo es de malla con curva en S y los reposabrazos se pliegan 90°.
Donde no hay que hacerse ilusiones es con la reclinación. El fabricante anuncia 125 grados, pero una opinión de cuatro estrellas lo matiza sin rodeos: incluso con la tensión al mínimo es un balanceo con tope, no una reclinación. Si buscas echarte atrás de verdad, no es esta.
La garantía es de un año, de las más cortas de la lista.