En esta guía
Lo primero: casi ninguna ficha dice lo que importa
Al vaciar las 81 fichas sale un patrón incómodo. El dato que de verdad decide si una silla te vale —a qué altura queda el asiento— lo publican 11 de 81. Si mides poco y necesitas que baje de 44 cm, o mides mucho y necesitas que pase de 55, en la mayoría de los anuncios no hay forma de saberlo antes de comprar.
Con el resto pasa algo parecido:
- 26 de 81 declaran que el soporte lumbar se regula. En las demás no es que sea fijo: es que no lo dicen, y son cosas distintas.
- 10 llevan reposabrazos de tres ejes o más.
- 4 permiten ajustar el fondo del asiento, que es lo que evita que el borde corte detrás de la rodilla.
- 35 publican cuánto peso aguantan.
- 20 mencionan alguna norma (BIFMA, EN 1335, SGS o TÜV).
Por eso en nuestras fichas verás muchos guiones. Un guion significa que el fabricante no lo publica, no que la silla no lo tenga. Preferimos dejarlo vacío antes que rellenarlo a ojo, porque una tabla inventada es peor que una tabla incompleta.
Cuidado con las medias altas de pocas opiniones
11 de las 81 sillas tienen menos de cien valoraciones. Una media de 4,8 sobre veinte opiniones no dice casi nada; la misma media sobre quince mil sí. En cada ficha publicamos el reparto entero de estrellas por eso mismo: una silla con un 4,4 de media y un 12 % de valoraciones de una estrella no es lo mismo que otra con el mismo 4,4 repartido de forma pareja.
Qué silla, según tu caso
- Pasas ocho horas sentado. Lo que más se nota es el apoyo lumbar regulable en altura, y si puede ser también en profundidad. Lo segundo, el fondo del asiento.
- Mides menos de 1,65. Busca que el asiento baje de 44 cm; si no, los pies quedan colgando y el borde presiona detrás de las rodillas.
- Mides más de 1,85. El problema será el reposacabezas: en muchas sillas queda a la altura del cuello y estorba más que apoya. Mira la altura total.
- Tienes poco sitio. Los reposabrazos abatibles dejan meter la silla entera bajo la mesa. Y hay sillas sin brazos que ocupan la mitad.
- Hace calor donde trabajas. Malla, y a poder ser también en el asiento, que es donde más se suda y donde casi ninguna la pone.
Nuestras recomendaciones
Salen de las notas que ponemos en cada ficha, así que cambian solas si entra un modelo mejor. Ninguna es una lista pagada.

ProtoArc EC200
4,6(488)Es la que mejor nota media saca en nuestros seis ejes (9,0/10). Respaldo malla transpirable, regulable y reposabrazos 3d. La que elegiríamos para ocho horas al día.

Hbada P5
4,1(542)Soporte lumbar regulable. La curva de la zona baja de la espalda no está a la misma altura en todo el mundo, y esta es la que mejor se adapta a la tuya.

SONGMICS de malla básica
4,5(8.661)Por lo que cuesta no hay nada comparable: respaldo malla transpirable y hasta 120 kg admitidos. Su nota de montaje es 9 sobre 10.
Preguntas frecuentes
¿A qué altura tiene que quedar el asiento de la silla?
La referencia es sencilla: los pies apoyados en el suelo y las rodillas en ángulo recto. Si los pies cuelgan, el borde del asiento presiona detrás de la rodilla y corta la circulación; si las rodillas quedan más altas que la cadera, la espalda baja se redondea.
Para la mayoría de la gente eso cae entre 42 y 50 cm. Si mides menos de 1,65 necesitas una silla que baje de 44 cm, y son pocas. Si mides más de 1,85, que suba por encima de 55. Es el primer dato que miramos en cada ficha, y el que menos fabricantes publican.
¿Qué es eso de los reposabrazos 3D y 4D?
Es el número de direcciones en que se mueven. Fijos no se mueven; 1D solo suben y bajan; 2D además se acercan o alejan; 3D giran; y 4D se desplazan también hacia delante y atrás.
No es un capricho. Con reposabrazos fijos, tus hombros se adaptan a la silla. Con 3D o 4D colocas el antebrazo a la altura exacta del teclado y los hombros dejan de estar en tensión todo el día.
¿Sirve de algo el reposacabezas?
Para escribir, no: ahí vas ligeramente inclinado hacia delante y la cabeza no llega a apoyarse. Sirve cuando te echas atrás —leer, pensar, una videollamada, un descanso—, y ahí quita bastante tensión del cuello.
Lo importante es que se ajuste. Un reposacabezas fijo a la altura equivocada empuja la cabeza hacia delante, que es peor que no tener ninguno. Es la queja que más se repite en las opiniones de la gente alta.
¿Una silla gaming vale para trabajar?
Vale, pero conviene saber en qué se diferencia. Las gaming tienen el respaldo más alto y los laterales alados, que sujetan bien cuando te recuestas y estorban un poco cuando te giras. Casi todas se reclinan mucho más que una de oficina.
La pega real es el tapizado: la polipiel da calor en verano y en sesiones largas. Las que van en tela o en gamuza resuelven eso y son las que recomendaríamos si vas a trabajar con ella, no solo jugar.
¿Malla o acolchado?
Malla si sudas o vives donde hace calor: el aire pasa y la espalda no se pega al respaldo. La pega es que la malla barata se destensa con los años y deja de sujetar, así que conviene que lleve marco rígido y no vaya grapada al plástico.
Acolchado si tienes frío en casa o buscas sensación mullida. Ahí lo que importa es la densidad de la espuma: la barata se aplasta en un año y acabas notando el armazón por debajo.
Si lo que quieres son los criterios explicados uno a uno, están en cómo elegir una silla de escritorio. Y si además estás mirando mesa, la altura de las dos cosas va junta: la guía de escritorios elevables.