Sobre el papel está bien: malla de doble capa, cojín de espuma de 8 cm, soporte lumbar adaptable, reposacabezas ajustable en altura y ángulo, reposabrazos abatibles a 90° e inclinación de 90 a 115 grados con palanca.
En la práctica es de las peor valoradas del catálogo: un 4,0 de media con un 10% de una estrella y un 7% de dos. Casi el 17% de quienes la han comprado la puntúan con dos estrellas o menos, y los motivos son concretos.
El primero es de postura: una opinión de una estrella cuenta que el respaldo es muy recto y el apoyo lumbar empuja demasiado hacia delante, y que al intentar reclinarse se le clava el plástico. Tres días de uso y dolor de espalda.
El segundo es de fabricación: los orificios de los tornillos no encajan y hay que forzar piezas. Y un tercer comprador recibió una unidad con piezas ya montadas y marcas de uso, con los tornillos mal puestos.
También hay quien lleva seis meses de uso diario y sigue contento, y quien destaca la atención posventa. Pero con este reparto, hay opciones más seguras en esta misma lista.