Su mejor idea es sencilla: una perilla detrás del respaldo que mueve el soporte lumbar hacia delante y hacia atrás girándola, además de subirlo y bajarlo. No hay que levantarse ni desmontar nada para encontrar el punto, que es justo lo que falla en las sillas con lumbar fijo.
El resto acompaña: reposabrazos 3D abatibles hechos con espuma de alta densidad y malla —no de plástico duro—, reposacabezas 2D desmontable, respaldo alto de malla elástica y 150 kg de carga sobre base metálica.
Las opiniones son buenas y repiten lo mismo: tiene tantas opciones de adaptación que es difícil no encontrar la postura. Una compradora dice que va a comprar dos más para su oficina.
Dos pegas reales. La primera, de una opinión de cuatro estrellas: las instrucciones no son claras y tuvo que guiarse con un vídeo. La segunda está en la ficha: solo se recuesta hasta 106 grados, de los recorridos más cortos de la lista.