Se compra por el tamaño. Pesa 6 kg —de las más ligeras de todo el catálogo— y es de dimensiones contenidas, sin reposabrazos, para entrar en huecos donde una silla normal no cabe. Hay quien la eligió justo por eso y cuenta que temía que no entrara ni la horquilla de las ruedas.
El respaldo es de malla con curva lumbar, el asiento lleva espuma de alta densidad y la altura se regula con pistón de gas. Poco más: no hay reposacabezas, ni brazos, ni ajuste de respaldo.
Las pegas son coherentes con lo que es. El respaldo es bajo y queda muy echado hacia atrás, lo que incomoda en sesiones largas de estudio, y otra opinión lo describe como endeble. Y el cojín del asiento se queda justo: hay quien avisa de que si pesas, notas los tornillos.