En esta guía
El problema está abajo, no arriba
Todos los escritorios elevables se venden por lo que suben. Para ti eso es lo de menos: vas a pasar la mayor parte del día sentado, y lo que decide si trabajas cómodo es a qué altura se queda la mesa cuando está abajo.
Una mesa estándar mide 72-75 cm y está pensada para alguien de 1,80. Si mides 1,60, esa altura te obliga a subir la silla; y al subir la silla los pies dejan de llegar al suelo, el borde del asiento presiona por detrás de las rodillas y la espalda acaba pagándolo. Un escritorio elevable debería arreglarlo bajando. El problema es que casi ninguno baja.
Cuántos bajan de verdad
- baja a 70 cm o menos — 11 de 89
- baja a 68 cm o menos — 2 de 89
- baja a 65 cm o menos — 2 de 89
- baja a 62 cm o menos — 2 de 89
- baja a 60 cm o menos — 1 de 89
Fíjate en el salto: entre bajar a 70 y bajar a 68 se cae casi todo. La inmensa mayoría de escritorios elevables empieza justo donde empieza una mesa normal, así que por abajo no te resuelven nada. Suben mucho y bajan poco, porque el mercado está pensado para quien quiere trabajar de pie, no para quien necesita sentarse más bajo.
Los que sí bajan
2 de los 2 son estructuras sin tablero: compras las patas y el tablero lo eliges tú. No es casualidad que los extremos del mercado los ocupen ellas —un escritorio completo se diseña para un comprador medio, y una estructura no tiene que contentar a nadie—.

FLEXISPOT EC5 Plus (estructura)
4,4(117)Baja hasta 60 cm, y aun así llega a 125. Son 65 cm de recorrido.

MAIDeSITe EL2 Plus (estructura)
4,7(359)Baja hasta 62 cm, y aun así llega a 125. Son 63 cm de recorrido.
Si ninguno te convence, el plan que sí funciona
Esta es la parte honesta de la guía: para la mayoría de la gente baja, la solución no es el escritorio. Son dos muebles más baratos y es la misma solución que lleva usándose en oficinas desde siempre.
- Sube la silla hasta que los codos te queden en ángulo recto con la mesa a su altura normal. Olvídate de los pies por un momento.
- Pon los pies en un reposapiés regulable, hasta que las rodillas queden también en ángulo recto. Eso devuelve el apoyo que has perdido al subir la silla.
Funciona porque ataca el problema real, que no es la altura de la mesa sino la distancia entre tus codos y tus pies. Y cuesta mucho menos que un escritorio.
Los reposapiés que hemos analizado están en la guía de cómo montar el puesto de trabajo, con las alturas de cada uno.
Y la silla, que también importa
Si vas a subir la silla, asegúrate antes de que baja lo suficiente para las veces que quieras trabajar sin el reposapiés. De las 81 sillas del catálogo, 11 publican la altura del asiento, y de esas 7 bajan de 44 cm.
Que tan pocas lo digan no es un detalle: es el patrón que encontramos al vaciar las fichas. Cuando una silla no publica esa medida, no hay forma de saber si te servirá hasta que la tengas en casa.
Si lo que buscas es la silla, está la guía de sillas de escritorio. Y si compartes la mesa con alguien alto, lo que necesitáis es recorrido, no altura mínima: la guía para personas altas lo explica desde el otro lado.