Su diferencia está en el estante para el monitor, que viene de serie y sube la pantalla a la altura de los ojos. Es lo que más agradece quien trabaja con portátil y monitor a la vez, porque evita girar el cuello todo el día.
Es de los mejor puntuados del catálogo, con muy pocas opiniones por debajo de tres estrellas. El montaje se despacha en media hora larga.
Las críticas son honestas y coinciden entre sí: en la posición más alta se mueve ligeramente, el motor va lento y hace bastante ruido, y los acabados son mejorables. Con 60 kg de carga —la cifra más baja de esta tanda, y contando el propio tablero— no es el que elegiríamos para cargarlo.