Ochenta centímetros de ancho y sube hasta 120 cm. Esa combinación es rara: casi todos los pequeños recortan también la altura, y este no. Con cuatro memorias, que tampoco es habitual a este tamaño.
Suma dos cajones de tela colgados bajo el tablero, que en un escritorio de 80 cm resuelven el problema de dónde meter lo que ensucia la mesa sin añadir un mueble al lado.
Con un 83% de cincos está entre los mejor puntuados. El límite es obvio y no lo esconde nadie: 53 cm de fondo dejan la pantalla muy cerca de la cara y no dan para un segundo monitor.